
Roland Tiangco, de Brooklyn, NY, tuvo una idea muy original. Vende una edición limitada un cartel muy particular. Uuuu que original! No, ya lo sé, pero la originalidad está en el cartel en sí. Te compras tu sobre donde dentro encontrarás el cartel. Al manipular el cartel (sacarlo, desplegarlo, etc…) tus manos quedan manchadas con tinta (sí, muy guarrete), y nuestro cometido es manchar la cara que no tiene tinta con nuestras manos. Al hacerlo, una capa de barniz, hace que en unas partes más que en otras se adhiera la tinta, descubriendo por fin el diseño del cartel. Como siempre para qué seguir explicando, si se puede ver. Si os animáis, por $80 lo tenéis…